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Tomás
Abella, fotoperiodista - “Quise
aportar en el debate del hecho migratorio”
por Marcela Ospina
El
compromiso de Tomàs Abella con un mirada más global y justa sobre la
inmigración lo llevó a explorar los orígenes de este complejo
fenómeno que tiene en alerta a las sociedades de los países del norte.
Ahondar
en las causas que generan los grandes flujos migratorios, analizando
cómo la pobreza extrema, la violencia y las guerras empujan a miles de
personas a abandonar su tierra, era una de las preocupaciones del
fotoperiodista barcelonés.
Su
reportaje EXIT, llevado a formato audiovisual por la fundación
Photographic Social Vision y próximamente publicado por la Editorial
Blume e Intermón Oxfam, sigue ese camino acompañando los pasos de los
inmigrantes que han conseguido el sueño de llegar a un país donde
creen que las cosas irán mejor.
Sus
imágenes nos hablan de dolor, de esfuerzos extraordinarios, pero
también de esperanza y de integración. Tomàs Abella habla con pasión
sobre las satisfacciones que da el fotoperiodismo cuando se trabaja de
la mano con quienes luchan por transformar la dura realidad de los
países pobres.
¿Cómo
surge la idea de empezar a hacer fotoperiodismo independiente y viajar a
América Central para cubrir los conflictos?
El primer viaje que realicé
a América Central fue en el 87 a Nicaragua y fue en función de querer
vivir en carne propia los sucesos en plena dinámica de guerra fría que
enfrentaba en ese entonces Nicaragua después de sufrir una dictadura,
hacer una revolución y padecer una situación de enfrentamiento civil.
Después de lo que había oído y visto en los medios de comunicación
quería, de primera mano, saber lo que estaba pasando, y por tanto decidí
hacer un reportaje mas o menos corto de dos o tres semanas. Ese fue el
viaje que determinó mi elección por el fotoperiodismo. De hecho lo que
más me impresionó y me impactó no fue encontrarme en un país en
conflicto armado, en guerra, sino, que el país, Nicaragua, y Managua,
especialmente, estaba sumido en la más extrema pobreza. No entendía
exactamente que era lo que estaba pasando y porqué estaba pasando.
¿Este
viaje lo hiciste solo con recursos propios o en ese momento te apoyaste
en alguna agencia o en algún diario?
Absolutamente con producción
propia, como la mayoría de reportajes internacionales.
¿Cuál
fue la diferencia que encontraste con el trabajo en un medio de
comunicación y las agencias de periodismo independiente?
El periodismo independiente
te exige, además si es producción propia una gran dosis de documentación,
de información; da mucha más libertad, pero mucho más trabajo, en
cuanto eres tú quien tiene que gestionar todos los elementos que
participan en el reportaje, desde los medios económicos, hasta los
contactos, hasta moverte y sobretodo pensar exactamente qué es lo que
vas a hacer, cómo lo vas a hacer, con quién lo vas a hacer.
¿Y
cual es la diferencia que encontraste después cuando empezaste a
trabajar con ONG’s para hacer fotografías con el fin de documentar
proyectos de desarrollo y de cooperación, cómo has venido haciendo los
últimos años con Intermon-Oxfam?
Es muy reconfortante ver que
en situaciones de marginación, de exclusión, de pobreza extrema hay
gente que lucha por transformar esa realidad. Después de ver
situaciones muy lacerantes de pobreza extrema, de violencia, encontrar
que hay ONG’s que ponen todos sus recursos humanos y materiales para
intentar modificar esa situación, para acompañar y posibilitar una
salida de esperanza a tanta gente, justifica tu trabajo en una realidad
tan dura.
¿Cómo
fue el encuentro con esa ONG?
En el 94 decidí realizar un
reportaje en Bolivia y Perú sobre las comunidades Quechuas y Aymara. Yo
sabía que Intermón Oxfam, trabajaba en proyectos de desarrollo en
Bolivia desde hace casi 50 años. Pedí asesoramiento, información y
contactos sobre el terreno de la gente y las instituciones que estaban
trabajando en Bolivia y a ellos me facilitaron el encuentro con CIPCA,
que es una gran institución de apoyo y promoción al campesinado indígena
y con ese material de regreso empezamos una relación muy fructífera.
EXIT
es un proyecto que intenta dar luces sobre un fenómeno muy complejo
como es la inmigración; es un proyecto que nace hace varios años y que
se ha ido desarrollando en ires y venires entre los países del norte y
del sur. ¿Por qué el nombre EXIT?
EXIT define perfectamente la
esencia del reportaje y del concepto para intentar explicar el fenómeno
migratorio en la sociedad contemporánea. Por una parte es la salida,
por otra parte es el éxito para quien consigue salir y cumplir su sueño,
que es encontrar un futuro mejor, unas expectativas mejores para sí
mismo, así como para su familia. Esa palabra encarna dos conceptos
ambiguos y distintos. El éxito, en la consecución de unos objetivos,
pero también el fracaso que puede significar la salida del país de
origen, y también en las nuevas sociedades de acogida con la deportación
o expulsión, una vez se ha realizado el primer éxodo.
¿Cómo
ha evolucionado este reportaje a lo largo de los años entre los viajes
que has realizado bien para trabajar con ONG’s o bien como
fotoperiodista independiente?
En los primeros años trabajé
intentando explicar cuáles son algunas de las principales causas que
generan la pobreza extrema y también la violencia. Al cabo de unos años,
me encuentro en mi propio país, en mi propia ciudad, en Barcelona, con
un fenómeno desconocido en nuestra sociedad que es el hecho migratorio.
A partir de ese momento hay una relación muy íntima entre todo lo que
había realizado en los países de sur durante años y mi propia
realidad en mi ciudad y en mi país; y de allí surgió la idea de
intentar conectar y dar una visión lo más global y lo más amplia
posible sobre el hecho migratorio; analizar cuáles son las causas que
empujan a centenares de miles de personas al éxodo, por otra parte
acompañarlos en el proceso de inserción en su nueva ciudad de acogida
y lo que me parece muy necesario que debe conocer nuestra sociedad es la
aportación al desarrollo económico que realizan estas personas entre
nosotros.
Viendo
las respuestas de las personas con quien has ido trabajando para la
exposición EXIT que se exhibe en Barcelona, para el audiovisual con
Photographic Social Vision que se proyectará en pocos días en la misma
ciudad, y para el libro que en septiembre saldrá al mercado, ¿cuál
crees que es tu principal contribución a la sensibilización sobre el
fenómeno de la inmigración en España?
Este material intenta incidir en la
reflexión en nuestra sociedad sobre el hecho migratorio. Creo que en la
medida en que este trabajo se conozca, están cumplidos sus objetivos.
Evidentemente que uno no piensa en transformar una realidad tan compleja
sólo con este tipo de reportajes, pero sí aportar un granito de arena
más a todo el movimiento que desde la sociedad civil, sindicatos,
ONG’s están trabajando en este tema. Quise aportar este material al
debate y a la discusión del hecho migratorio.
¿Cómo
salir de este ámbito en el que te has comprometido durante tanto tiempo
para pasar a otro tema y a otro proyecto. Cómo lograr arrancarse un
poco del tema de la inmigración para pasar a otra cosa, y qué viene
ahora?
No lo sé, porque
precisamente estoy en un cierto proceso de descompresión para poder
pensar de nuevo en retomar algunos proyectos. De todas maneras aún sigo
inmerso plenamente en el proceso de explicación, de debate y de
presentación de este material en distintos formatos y por tanto aún
estoy muy implicado y sin demasiado tiempo para pensar o involucrarme en
nuevos proyectos de manera inmediata o a un corto plazo.
¿En
un plano más personal, que tipo de relación has establecido con los
protagonistas de este reportaje?
Muy intensas. Hace poco leía
un articulo de Kapuscinky que hablaba del oficio del periodismo e
implicaba en este oficio cinco palabras básicas, él lo definía como
estar, mirar, oír, pensar y compartir. Yo de todas estas cinco palabras
que considero imprescindibles evidentemente, por orden jerárquico me
quedo con la de compartir. Compartir con ellos, compartir con los
protagonistas sus esperanzas, cuales son sus problemas, cuales son sus
dinámicas de vida, cuales son sus impulsos vitales, es lo que de alguna
manera justifica que puedas realizar un trabajo de este tipo, lo que te
enseña muchísimas maneras de entender la vida no uniformadas, te da
una amplitud de miradas intensísimas. Creo que siempre eres tú el que
recibe más de lo que das, y que el trato y el hecho de compartir
durante mucho tiempo con estas personas su tiempo, sus inquietudes y sus
esperanzas es altamente gratificante.
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